que nunca amanezca- abigail gibbs
Antes de que pudiera decir
una solo palabra más, Kaspar me empujó contra la pared y comenzó a recorrerme
el cuello con los labios. Se le agitó la respiración y sentí su fuerza, su
poder, su hambre. Su aliento no me calentó la piel como lo habría hecho el de
cualquier otra persona, sino que me dejó helada y provocó que un escalofrío me
recorriera los hombros y los brazos. Sentí que mi corazón latía de manera
irregular, tan frenéticamente que las venas de mis muñecas pugnaban por
atravesarme la piel.
en miopinion:
este libro es genial y un poco divertido os recomiendo les encantara..

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